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sábado, 14 de abril de 2018

COMO QUITAR EL CHUPETE SIN TRAUMAS

COMO QUITAR EL CHUPETE SIN TRAUMAS

Cumplidos los dos años ya son suficientemente mayores para dejar el chupete. Pero los niños pueden no estar de acuerdo. Pueden dejarlo de forma gradual o podéis acordar un día con ellos para que lo dejen.
Si cumplidos los tres años el niño no abandona el chupete ni de día ni de noche, puede llegar a deformar la parte del paladar duro o provocar deformaciones dentarias, como que el maxilar superior se desplace hacia delante o que al cerrar la boca los dientes superiores no coincidan con los inferiores.
En tal caso, la masticación, la pronunciación o la respiración pueden verse afectadas. Pero ese riesgo es mínimo si dejan de chupar entre los dos y los tres años. E, incluso, si se prolonga más en el tiempo, las posibles anomalías se suelen corregir espontáneamente cuando se deja el chupete antes de los cinco años.


En mi caso opté por que fuera de golpe, y les expliqué que ya eran mayores y que debíamos intentarlo, programamos un día que estábamos de vacaciones. La niña se lo tomó bien, y aunque lo pidió varias veces, se conformó y pasó la noche bien. El problema fue con el niño, le daban rabietas cada vez que lo pedía y no se lo daba. La primera noche se despertó varias veces, pero con mucho cariño le explicaba que cuando pasaran unos días se acostumbraría y se daría cuenta de que no lo necesitaba. Tardó tres días en olvidarse del tema, pero lo conseguimos.

DE 1 A 3 AÑOS

LA GUARDERÍA



Su elección  supone una gran responsabilidad, por el estrés que causa en los niños separarse de sus padres y la preocupación de estos, por la atención que sus hijos recibirán. 

El paso debe hacerse de una forma gradual y teniendo en cuenta una serie de consideraciones previas. Por eso, lo importante a la hora de tomar esta decisión es recabar la suficiente información sobre diversas guarderías o escuelas infantiles. Para ello, es necesario tener en cuenta una serie de factores que las definen y marcarán la futura elección de los padres:
1.  Seguridad de los niños: los padres quieren que sus hijos estén en un espacio seguro, por eso es necesario que consulten la normativa que hay al respecto y comprueben que la guardería la cumple: ventanas con cristales irrompibles, puertas con un sistema de seguridad que evite accidentes, objetos pequeños y materiales tóxicos fuera del alcance de los niños, etc. 
2.  Formación del profesorado: la calidad del profesorado es importante en cualquier etapa educativa pero, además, cuando se trata de niños de entre 0-3 años, la preocupación del padre por la capacitación del profesorado es aún mayor. Aquellos que se hacen cargo de los más pequeños (0-3 años) deben poseer al menos un título de Jardín de Infancia, no pudiendo atender a más de 8 niños por aula cuando estén con bebés de hasta un año de vida. Cuando se trata de niños de 1-2 años se permitirá que haya 13 niños por aula mientras que de  2-3 años se pueden encontrar hasta 30 alumnos por aula.
3.  Ideario del centro: los padres deben identificar cuál es el ideario del centro y decidir si están de acuerdo con él. El ideario define el tipo de persona que se quiere formar y por ello constituye uno de los elementos más importantes a tener en cuenta en el momento de la elección.
4.  Proyecto educativo: los padres deben decidir qué proyecto educativo prefieren para sus hijos. Para ello, deben conocer el tipo de aprendizaje que se lleva a cabo en el aula (participativo, memorístico o creativo) así como las herramientas al alcance del profesorado (nuevas tecnologías: pizarra digital, etc.) que  marcarán el modo de aprendizaje del alumno.
5.  Nivel académico y perfil del alumnado: es importante conocer el perfil de alumno con el que tus hijos compartirán aula así como el ratio de alumnos por clase o los resultados académicos de los alumnos.
6.  Actividades extraescolares: es necesario conocer si la guardería o escuela infantil cuenta con actividades complementarias que ayuden al niño a desarrollar otras capacidades más allá de las que desarrolla en el aula, siempre y cuando éstas no se transformen en una ocupación para el niño mientras los padres están en el trabajo.
7.  Gabinete psicopedagógico: la existencia de un departamento de orientación es imprescindible para abordar futuros problemas de aprendizaje y más aún para su temprano diagnóstico.
8.  Ubicación del centro y horario: la situación del centro y el horario del mismo deben permitir que el niño pueda compatibilizar la escuela con el juego en su día a día sin que se reduzca su calidad de vida.
9.  Instalaciones: los padres deben tener en cuenta también el estado de las instalaciones del centro, ver si éstas están cuidadas y adaptadas a sus hijos y si el centro cuenta con una variedad de infraestructuras que permitan al alumno realizar diversas actividades.. Igualmente, para muchos padres será importante saber si el centro cuenta con un servicio ruta para aquellos que no puedan llevar o recoger a sus hijos en el propio centro, comedor (y la seguridad de que el menú se puede adaptar a los niños en caso de existir algún problema alimenticio diagnosticado) o equipo médico que pueda atenderles.

10.  Visita a la guardería o escuela infantil: por último, es fundamental que los padres realicen una visita al centro en la que comprueben por sí mismos cómo es, cómo es el equipo educativo, o si sus hijos estarían realmente a gusto en un centro de esas características.